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CENTRO VETERINARIO LA ESTRELLA

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miércoles, 23 de diciembre de 2009

La salud dental en perros y gatos

Recuerdo anatomico:
La corona, que esta recubierta por el esmalte, se encuentra sobre la línea de la encía, o gingiva. Por debajo del esmalte y la corona se encuentra la dentina, que se extiende por debajo de la encía hasta la raíz del diente. Alrededor de la porción de la dentina se encuentra cámara pulpar, o canal de la raíz que contiene los nervios y los vasos sanguíneos que mantienen al diente.
Debajo de la encía, la dentina esta cubierta por una capa llamada cemento, que adhiere al diente a la cavidad por medio de una densa capa de tejido conectivo conocido como ligamento periodontal. La gingiva, forma parte de la membrana mucosa de la boca, se adhiere por debajo de la línea al alveolo dental, que fija al diente con la mandíbula.
Los perros y los gatos nacen sin dientes. Luego tienen una dentadura ¨de leche¨que es reemplazada a temprana edad por la dentadura permanente que conservará el resto de su vida. Los dientes de leche comienzan a emerger a las 2 semanas de vida y están completos a los 45 días. Son muchos más pequeños que los permanentes y son reemplazados por estos entre los 4 y los 6 meses de vida del animal.

Principales enfermedades dentales:

La persistencia de dientes de leche en los perros, la poliodoncia (dientes supernumerarios) y la oligodoncia (falta de dientes) son las tres anomalías genéticas dentarias que se diagnostican con más frecuencia.Otro grupo importante son la hipoplasia del esmalte, la acromacia, los cuerpos extraños encajados entre los dientes y las fracturas de dientes como enfermedades adquiridas.
Sin embargo, son las tres enfermedades siguientes, las que consideramos de mayor importancia en la clínica diaria. Afecta en mayor numero a los perros miniatura, pequeños y medianos.
Y por razas, los mas afectados son los yorkshire terriers, caniches, y cockers. Aunque son los perros cruzados los que mas sufren estas lesiones (quizás por los aperitivos y dietas blandas)Los perros de caza, cuya alimenacion se basa en pan duro y huesos grandes, y los perros de guardia y defensa, que ejercitan con frecuencia su dentadura, raramente padecen enfermedades dentales como las que vamos a describir.
Cerca del 95% de los gatos con mas de 2 años de edad están afectados, y la enfermedad periodontal es la principal causa de la perdida de dientes en gatos. Mas del 80% de los gatos con mas de 4 años padecen enfermedad periodontal.
Lo cual nos lleva a la conclusión de que una nutrición balanceada junto a alimentos secos y abrasivos es la mejor prevención para evitar enfermedades periodontales.

1.- Placas- Sarro dental

Bacterias, hongos, restos de comidas, detritus, minerales de la saliva, se acumulan sobre la superficie dental de la mascota produciendo sarro dental, con reacción inflamatoria de las encías (gingivitis) y su sucesivo depósito forma las placas, que destruyen las adherencias de las encías al hueso, con lo que se originan bolsas en la encía, alcanzando la inflamación las capas más profundas, con destrucción del periodoncio (periodontitis) con aflojamiento y caídas de las piezas dentarias. Microscópicamente, el sarro dental puede ser de color amarillo, pardo, verde o pardo negruzco, de aspecto muy desagradable; la halitosis (mal aliento) debe ser señal de alarma, ya que a veces el sarro no es visible sin ayuda de colorantes especiales o bien simplemente con localización oculta o subgingival.Los dientes que más se afectan en los perros por el sarro dental son los caninos, premolares 3 y 4 y molar 1.

2.-Síndrome gingivitis-periodontitis

La placa dental es la principal responsable de la gingivitis (inflamación de encías). La placa no es un residuo alimenticio. sin embargo, la dieta juega un importante rol en su formación y maduración. Está formada en un 80% de agua y 20% de sólidos orgánicos e inorgánicos. De este 20% sólido el 80% son bacterias. Está perfectamente demostrado en perros que las dietas blandas inducen mayor grado de formación de placas y niveles más altos de gingivitis que las dietas duras.La placa es incolora y no se ve a simple vista, a menos que esté coloreada por los componentes de la dieta o sea muy espesa. Lo que se ve a simple vista, sobre todo en los molares a nivel de la unión con la encía, es el llamado cálculo, que es una masa de color blanco, amarillo o marrón, que consiste en sales de calcio precipitadas a partir de la saliva. Éste, al ser de superficie irregular hace que la acumulación de placa sea mayor y por lo tanto haya mayor riesgo de sufrir gingivitis. Los animales con gingivitis tienen dificultad para comer alimentos sólidos, a veces se ve el sangrado de encías al tomar agua, chasquean la lengua y frotan su hocico contra el suelo.

Enfermedad Periodontal en caninos y felinos.

La enfermedad periodontal comienza como una gingivitis. La gingivitis es reversible si se trata a tiempo, pero si avanza hacia una periodontitis afecta a todos los ligamentos periodontales así como el alveolo dentario.
Susceptibilidad de la enfermedad periodontal en caninos y felinos: Especies, edad, raza y anatomía, todo influye a la susceptibilidad de un animal para una enfermedad periodontal. Animales viejos son más susceptibles que los jóvenes. En general, es más severa en animales viejos por que han sufrido daños irreversibles por el numero de años. Animales viejos con múltiples problemas de salud son más propensos a sufrir enfermedades periodontales.

Factores Raciales de la enfermedad periodontal en caninos y felinos:En perros, existe predisposición racial hacia los problemas periodontales. Braquiocefálicas razas como buldog y boxers, son particularmente vulnerables por tener el hocico corto, y tener mala mordida, por eso algunos mecanismos de limpieza de los dientes no son tan efectivos con ellos como la comida o premios. En las razas pequeñas, el tamaño de sus mandíbulas los hacen susceptibles a sufrir problemas periodontales. Razas con hocicos largos como, Dobermans y collies, se facilita la limpieza como tal y los premios trabajan de mejor forma para la prevención de la periodontitis.

Bacterias Involucradas en la enfermedad periodontal en caninos y felinos:
Conforme la enfermedad periodontal progresa desde gingivitis a periodontitis,la población bacteriana se desplaza de gram-positivo, estreptococos y estafilococos aeróbicos a gram-negativo, bacterias anaeróbicas. La sinergia entre diferentes bacterias promueve la infección. Las bacterias aerobias consumen grandes cantidades de oxigeno, produciendo un medio ideal para anaeróbicos. Anaerobios gram-positivos, como las especies Actinomices y Peptostreptococos, agota el suministro de oxigeno y producen toxinas propiciando el camino para bacterias anaerobias gram-negativas más virulentas, como Bacteroides. Finalmente, anaerobios gram-positivos liberan factores de estimulación que favorecen el crecimiento de bacterias gram-negativas anaeróbicas.

Clasificación de Enfermedades Periodontales en caninos y felinos

Un simple sistema de clasificación de enfermedades periodontales es Temprano, moderado o avanzado.

Enfermedad periodontal Temprana
· Paquetes periodontales y comienzo de perdida dental
· Empieza la perdida del tejido de soporte dental

Enfermedad periodontal Moderada
· Ulceración de la gingiva por bacterias y toxinas
· 50% de perdida dental, perdida de caninos largos y raíces de cuarto premolares
· Movilidad moderada del diente

Enfermedad periodontal Avanzada
· Mas del 50% del soporte de diente
· Formación abundante de sarro
· Pus y perdida de los incisivos medios
· Perdida del diente sin un tratamiento inmediato

3.- Caries
La caries dental es rara en los perros. Las razones son:
- la dieta de los perros es baja en hidratos de carbono,
- la estructura de los dientes favorece la autolimpieza,
- la dieta con alimentos balanceados es abrasiva lo cual mantiene la higiene,
- no hay hoyos que permitan la retencion de alimentos (excepto en los molares que son los que más a menudo se carian),
- los espacios entre dientes no atrapan los alimentos,
- la composición de la saliva no conduce al desarrollo de bacterias cariogénicas.

Cuando las caries se presentan lo hacen donde se acumulan las placas (unión entre diente y encía) y por lo general en animales alimentados con dietas altas en hidratos de carbono. Los animales con caries presentan mal aliento, y debido al dolor, dificultad masticatoria, rechazo de alimentos duros, mantenimiento de la cabeza hacia un lado y rechinamiento de dientes.

El cuidado dental en perros se apoya en cuatro puntos profilácticos básicos:

1. Ayudar a los mecanismos naturales autolimpiadores de la cavidad bucal, que son la sialorrea, los movimientos linguales y la ingestión de comidas, mediante dietas duras a base alimento balanceado seco, facilitar un hueso grande (que no pueda romper) o "huesos" de cuero fuerte. La idea es que el perro tiene que masticar, usar su dentadura.
2. Limpieza de dientes con pastas dentífricas especiales para perros, aplicada con cepillo de dientes pequeño y de cerdas suaves. Ello requiere adiestramiento y paciencia, pero se consigue que el cachorro se acostumbre a partir de los 6 meses de edad, siendo suficiente como preventivo el cepillado 3 veces a la semana.

3.Visita regular al veterinario para un chequeo periódico, que incluya la exploración física de la cavidad bucal. Una visita anual suele ser suficiente en perros jóvenes y en los adultos tal vez sean precisos dos reconocimientos anuales.

4.Eliminación del sarro dental bajo sedación y/o anestesia, cuando sea necesario.-

jueves, 5 de noviembre de 2009

Displasia de cadera

El término displasia procede del griego “dys” dificultad y “plasso” o “platto” formas, consecuentemente el término displasia hace referencia a la dificultad en formarse bien.
Las primeras referencias de displasia de cadera nos trasladan hasta el año 1935 en Estados Unidos a cargo de Schnelle, siendo hoy día una de las enfermedades ortopédicas que más incidencia tiene en nuestros cánidos.
Pero, ¿Cómo podríamos definir la displasia de cadera? La displasia de cadera es una malformación heredable de la articulación, en la que el acetábulo y la cabeza femoral no concuerdan mutuamente entre sí en su forma. A esto lo denominamos incongruencia articular, sub-luxación o laxitud articular, con desarrollo posterior de evidentes signos de deformación (osteoartrosis) que va de leve a muy grave debido al juego (movimiento) o golpe producido por esa falta de coaptación de las superficies en contacto.
En cuanto a las causas que producen la displasia es de gran importancia el elevado factor genético, es una enfermedad altamente heredable pero no es una enfermedad congénita, es decir, los cachorros nacen normales con sus caderas congruentes pero durante el desarrollo empiezan a producirse alteraciones. Estas alteraciones son indetectables hasta que el cachorro alcanza la edad de 5 o 6 meses, lo que supone un grave problema para los criadores pues a estas edades los cachorros ya han sido traspasados a un nuevo propietario. No obstante, el comprador debe ser advertido sobre el estado de la displasia de cadera del perro que desee adquirir.
En cuanto a predisposición la displasia de cadera puede presentarse en cualquier raza, si bien, es cierto que hay una mayor incidencia en razas grandes y gigantes, de crecimiento rápido, (San Bernardo, Pastor Alemán, Labrador, Rottweiler, Mastín, Terranova, Golden Retriever…) donde la heredabilidad juega un papel muy importante. Pero teniendo en cuenta que estamos hablando de una enfermedad del desarrollo no debemos de quitarle peso a la enorme importancia que juegan los factores ambientales siempre dentro de las posibilidades de su genética. De acuerdo a estudios realizados por la OFA (Fundación ortopédica para Animales en EE.UU. por más de 20 años) los rangos de displasia van desde los más bajos: 0.6 % para el Borzoi a un 46.9 % para el San Bernardo.
Como factores ambientales son de destacar:
La nutrición: Se ha demostrado que el sobre consumo, aún dentro de las primeras dos semanas de vida pueden afectar significativamente el resultado de la conformación de las caderas de un cachorro. Muchas perras grandes y gigantes producen demasiada leche por lo que puede ser recomendable hacer un seguimiento de la tasa de crecimiento de los cachorros y evitar los problemas de sobrealimentación, diarrea y cólicos.
El ejercicio: Los perros con disponibilidad de jugar y correr numerosas veces a lo largo del día crecen más lentamente, ya que mucho del alimento que ingieren se gasta en juego y ejercicio, rara vez sufren lesiones debido a un buen desarrollo de la musculatura teniendo las articulaciones de la cadera simétricas. Por otro lado donde el ejercicio se tiene lugar muy pocas veces al día siendo este además muy brusco y extremo da lugar a un crecimiento mucho más rápido del animal, las lesiones suelen ser mucho más frecuentes al igual que frecuentemente los acetábulos poseen diferentes profundidades, es decir, el crecimiento del perro no es acorde a su propia fisiología.
En caso de poseer una predisposición genética a padecer displasia de cadera estos factores ambientales, si son favorables, pueden hacer que se produzca una atenuación o retraso en la sintomatología, por el contrario, si son desfavorables conllevaran al inicio de los signos y de los síntomas clínicos.
La displasia de cadera siempre se va a desarrollar en la fase de crecimiento del animal pero la clínica puede dar la cara tanto en la etapa de cachorro (pacientes de 5 a 10 meses) como en la etapa de adulto (pacientes con enfermedad articular degenerativa crónica).
Los signos clínicos pueden variar en función de la edad del paciente, en animales jóvenes incluyen:
-Dificultad para incorporarse después del reposo.
-Intolerancia a la actividad física.
-claudicación (dolor durante la marcha) intermitente o continua.
En animales adultos con enfermedad articular degenerativa crónica los signos observables son:
-Dificultad en la incorporación
-Intolerancia a la actividad física
-claudicación posterior al ejercicio
-Atrofia de la musculatura pélvica
-Ambulación tambaleante debido al movimiento anormal de los miembros posteriores.

Con frecuencia los pacientes llegan a consulta por una cojera que empeoró repentinamente durante o después de una actividad forzada o lesión.

A la exploración física los hallazgos incluyen dolor durante la rotación externa y abducción de la cadera junto con una musculatura pélvica escasamente desarrollada, igualmente observamos una laxitud coxofemoral y por lo general el ligamento redondo (el cual une la cabeza del fémur con la fosa del acetábulo) se encuentra desgarrado. En animales adultos encontramos dolor durante la extensión de la articulación, un rango de movimientos muy reducido, atrofia de la musculatura pélvica, no suele haber laxitud articular debido a la respuesta fibrosa proliferativa pero en la manipulación articular puede notarse crepitación.

Para lograr un diagnostico correcto y totalmente objetivo es necesario la realización de una placa radiográfica. Para realizar correctamente esta radiografía debemos de seguir una serie de normas radiográficas las cuales son válidas a nivel internacional:
Sedar al animal.
Colocar la cadera lo más cerca posible de la placa radiológica, dorso-ventralmente.
Simetría total de las dos caderas.
Alas iliacas y agujeros obturadores iguales.
Extensión de los miembros posteriores.
Girar los miembros posteriores medialmente, de forma que las rodillas reciban la radiación perpendicularmente.
Obtener un buen cliché radiológico.
Uno de los métodos comúnmente empleados para la cuantificación del grado de displasia de cadera que puede presentar un animal es mediante la utilización del ángulo de Norberg. Norberg describió que el ángulo de la línea de unión de los centros de ambas cabezas femorales y el borde anterior del acetábulo en la articulación femoral sana es de 105° o más, y a este ángulo se le denomina ángulo según Norberg. Por el contrario si el ángulo es menor de 105º la articulación de la cadera se considera displásica, en mayor grado cuanto menor sea el ángulo. Aparte de este ángulo también hay que tener en cuenta las superficies articulares, el grado de luxación, la congruencia articular…etc.; todos estos factores se agrupan en tablas que miden el grado de displasia de cadera que presenta un animal, como las propuestas por Schuelle (1954), Piehler (1967) y Mueller y Saar (1966). En perros jóvenes en conveniente hacer un seguimiento exhaustivo de la evolución de la articulación.
Otros métodos de diagnostico son la RNM, el TAC, y la Artroscopia. Este último método nos permite valorar in situ las superficies articulares así como la capsula articular pudiendo incluso biopsiar las mismas.
En cuanto a la elección del tratamiento a seguir es fundamental estudiar cada caso por separado teniendo en cuenta la gran diversidad de factores que pueden declinarnos hacia unas u otras pautas terapéuticas. Fundamentalmente podemos dividir el tratamiento en dos tipos: conservador y quirúrgico.
El tratamiento médico o conservador dependerá de factores como la edad del paciente, el grado de malestar, hallazgos físicos y radiográficos así como las expectativas y economía del propietario. Aun cuando la intervención quirúrgica temprana incrementa el pronóstico para una función clínica aceptable a largo plazo, aproximadamente el 60% de los pacientes jóvenes tratados en forma conservadora retornan a una función clínica adecuada con la madurez. El resto requiere manejo medico o quirúrgico en algún momento de su vida. La cirugía se indica cuando el tratamiento conservador no es efectivo, se desea un rendimiento atlético o en pacientes jóvenes cuando el propietario desea retardar la progresión de la enfermedad articular degenerativa y aumentar la probabilidad de una buena función del miembro a largo plazo.
El reposo completo es fundamental y debe ser forzado durante 10-14 días. El calor húmedo sobre la articulación es de beneficio, pero se debe tener cautela para evitar quemar la piel (probar primero sobre la piel de uno mismo). Una vez que la articulación y los músculos están calientes se realizan movimientos de las articulaciones del miembro afectado de tal forma que se vaya aumentando el rango de movimiento hasta llegar al máximo tolerado por el paciente.
El tratamiento conservador a largo plazo también comprende el control de peso y el ejercicio. La actividad física es de vital importancia, por lo tanto los paseos prolongados y sobre todo la natación contribuyen a un mantenimiento de la musculatura, a un control del peso y en general a un buen mantenimiento de la articulación.
Los antiinflamatorios se indican para aliviar el dolor y facilitar la terapia física, sin embargo estos aumentan el bienestar del paciente dificultando el reposo forzado, por lo tanto el propietario debe de ser advertido para continuar el periodo de reposo incluso si el paciente parece haber retornado a la función normal. En cuanto a la elección del antiinflamatorio este debe de suponer el menor daño gastrointestinal posible (carprofeno por ej.) y siempre a la dosis terapéutica efectiva más baja posible y en combinación con el alimento. Junto con los antiinflamatorios es de buena elección la administración de glucosamina y condroitin sulfato, estos son usados juntos para el tratamiento de los síntomas de la osteoartritis pues previenen el desgaste y ruptura del del cartílago y promueven la regeneración de las estructuras desgastadas. A día de hoy se sabe que las vitaminas C y E también tienen un importante papel en la conservación de la estructura cartilaginosa.
En el tratamiento quirúrgico debemos de valorar a cada animal y siempre se realizara la técnica más simple y resolutiva al problema. En cuanto a técnicas quirúrgicas podemos destacar la osteotomía pélvica, osteotomía femoral, prótesis de cadera total y osteotomía de la cabeza femoral.
En la lucha contra la displasia de cadera el éxito depende del criterio de selección aplicado. La decisión sobre la intensidad a que puede o debe seleccionarse contra la displasia de cadera, la debe tomar cada uno de los clubes de perros de raza. Aquí deben tomarse en consideración la extensión de la displasia de cadera dentro de la raza y la base existente para la crianza, es decir, el tamaño de la población canina que se disponga para la crianza. Cuanto más rara es la displasia de cadera dentro de la raza y mayor es la base de crianza, tanto más estrictamente puede llevarse a cabo la selección. Durante muchos años, AVEPA estuvo luchando para que la displasia de cadera fuera motivo excluyente de reproducción. De todas formas, no es de esperar un éxito rápido a base de seleccionar, y las medidas reproductoras han de ser controladas e intensificadas.

martes, 30 de junio de 2009

Sarna






Con el aumento de las temperaturas se observan ciertas patologías emergentes en la época estival y que afectan especialmente a colectividades caninas como rehalas, principalmente por su carácter contagioso, y entre las más importantes se encuentra la sarna.
Está producida por ácaros que parasitan distintas capas de la piel y del oído externo. Son un orden de artrópodos que pertenecen a la clase Arachnida (arácnidos, con ocho patas), es decir igual que las arañas. La mayoría de los ácaros son microscópicos y no se ven a simple vista. Dependiendo del tipo de ácaro, que además determina la localización de las lesiones, puesto que distintos ácaros tienen tendencia a parasitar distintas zonas del cuerpo del animal, tendremos definidas los distintos tipos de sarna. Por ello dependiendo de las lesiones observadas en un perro y su localización podremos hacer un diagnóstico prematuro del tipo de sarna ante el que nos encontramos. Aunque esto es muy relativo puesto que las patologías de la piel de nuestros animales son muy variadas y es muy importante recurrir a estudios laboratoriales y cultivos para el diagnóstico diferencial con ciertas dermatitis, lesiones causadas por hongos como la tiña, alergias a picadura de pulgas, atopias, etc.
Los ácaros más frecuentes diagnosticados en la sarna canina son tres. El demódex , el sarcoptes y el otodectex. Cada uno de ellos provoca, respectivamente, la sarna sarcóptica, la sarna demodécica y la otodéctica.
Como hemos indicado anteriormente, la sarna sarcóptica, es una enfermedad contagiosa que se transmite de unos animales a otros. La forma de contagio es por contacto directo entre individuos. Incluso podría contagiarse a las personas por lo que se podría considerar zoonosis, es decir enfermedades que se transmiten de animales a personas directamente. Pero a diferencia de las sarnas propias del humano, los ácaros de perros y gatos no hallan en las personas un medio adecuado para sobrevivir, y a consecuencia de ello no se reproducen ni producen las lesiones de piel tan llamativas que veremos a continuación
Las lesiones en humanos por sarna de perros y gatos se limitan a pequeños eccemas, a veces con pequeños puntos de pus. El picor es muy intenso, y el rascado puede arrastrar al ácaro hacia otra porción de piel, donde formará una nueva lesión.
Pero si no tenemos contacto directo con el animal, es decir, no dejamos que sigan atacándonos sus ácaros, aquellos que han provocado los eccemas mueren a los pocos días. Se ha comprobado que mojando la lesión de la piel con un algodón empapado en loción para piojos es suficiente para matar los ácaros que producen la lesión, aunque, por supuesto, lo más recomendable es acudir al médico para que aplique el tratamiento (normalmente de uso tópico) adecuado.
Vamos a estudiar los tres tipos de sarna por separado. En cuanto a la sarna sarcóptica, la localización del ácaro, y por tanto de las zonas lesionadas, se produce en las zonas con menos pelo, como márgenes de las orejas, codos, región del abdomen, axilas y rodillas.
Los primeros síntomas de sarna sarcóptica acos­tumbran a ser unas minúsculas pápulas eritematosas, costras de una tonalidad grisácea amarillenta, y prurito en las zonas mencionadas. La piel adyacente, en par­ticular la del abdomen ventral, está afectada y finalmente puede producirse una enfermedad generalizada. El prurito es intenso y puede que no remita. El autotraumatismo que se produce el animal debido a ese picor intenso da lugar a una alopecia en manchas y puede inducir a exco­riaciones graves. Con el tiempo se produce pérdida de peso del animal y afección de los ganglios. Todo este mecanismo es desencadenado por la actividad propia de los ácaros que excavan unas galerías en el interior de la piel y que usan para reproducirse. Esto provoca una reacción de la misma con la formación de pequeños nódulos y pústulas y posteriormente un engrosamiento de la misma y su descamación que da el aspecto típico de esta enfermedad. Estos microtraumatismos que causa el parásito son aprovechados por bacterias patógenas que pueden provocar infecciones secundarias, agravando el proceso.
Una evaluación cuidadosa de la anamnesis y la consideración de la sintomatología clínica a menudo nos permitirá establecer una suposición de diagnóstico de sarna. El diagnóstico se confir­ma identificando el acaro, o sus huevos, en raspa­dos cutáneos. Este último paso puede ser difícil y se necesitarán exámenes microscópicos de múlti­ples raspados cutáneos y técnicas bastante específicas. La presencia de un reflejo de ras­cado en la oreja es altamente sugestiva aunque no patognomónico de sarna, es decir que no da un diagnóstico definitivo.
El tratamiento con acaricidas, es decir sustancias que destruyen a los ácaros, del animal afectado y de todos los que están en contacto con él suele ser eficaz y conllevar la curación definitiva del animal. Suele necesitarse un trata­miento con organofosforados tópicos, amitraz o ivermectina sistémica, es decir inyectada y separado el tratamiento por un intervalo de unas dos semanas. Esto tiene sentido en cuanto a que la eliminación de los ácaros se produciría en este primer tratamiento y quince días más tarde se procede eliminar una segunda generación de ácaros residuales procedentes de los huevos de los ácaros eliminados. La ivermectina está contraindicada en las razas de Collie y sus cruces, y algunas otras. Las pipetas de fipronil también pueden ser eficaces. También se recomienda la aplicación de un acaricida adecuado para el medio donde viven los animales, pues­to que los ácaros tienen una cierta capacidad de supervivencia durante periodos cortos fuera del hospedador. Hemos de tener en cuenta que el picor hace que los animales se froten sobre distintas superficies, paredes, etc. y es ahí donde pueden quedar ácaros que hay que eliminar antes de que otro perro se roce con esas superficies contaminadas.
En cuanto a la sarna demodécica es importante señalar que es frecuente su aparición cuando existe una bajada de defensas del animal, ya que el ácaro puede vivir de una manera saprofita y asintomática en los individuos que lo mantienen controlado. Todos los perros criados normalmente por sus madres poseen este ácaro en su piel ya que los ácaros son transferidos de madre a cachorro durante los primeros días de vida. La mayor parte de los perros viven en armonía con estos parásitos, sin sufrir ninguna consecuencia en su salud. Pero si estas defensas disminuyen es cuando el parásito tiene vía libre para reproducirse y producir la sintomatología clínica
La sarna demodécica, a diferencia de la sarna sarcóptica, no se considera una enfermedad contagiosa y no se considera necesario aislar los perros afectados. Se ha estudiado la posibilidad de contagio de unos perros a otros pero si el animal a contagiar es un perro sano, con las defensas de su sistema inmune en buenas condiciones, los ácaros simplemente no son capaces de continuar dearrollándose y no se produce la enfermedad
Una dificultad añadida de esta patología es que los ácaros viven dentro de los folículos pilosos, cuya profundidad hace difícil que lleguen los productos acaricidas
Este hecho, además de complicar el tratamiento, también tiene como consecuencia que, generalmente, la sarna demodécica se complique secundariamente con una infección del folículo piloso (foliculitis), que tiende a generalizarse, que puede degenerar en furunculosis y que, en definitiva, agrava el cuadro clínico, complica el tratamiento y el pronóstico de esta enfermedad. Es importante diferenciar la sarna demodécica generalizada de la localizada porque ésta generalmente afecta a cachorros y se recupera en forma espontánea, sin tratamiento, en aproximadamente el 90% de los casos. Es muy importante, por lo tanto, distinguir entre una sarna demodécica localizada y una generalizada, ya que el pronóstico es totalmente diferente. Se manifiesta la localizada en la aparición de zonas sin pelo, redondeadas, en la cara, alrededor de los ojos o en el hocico y a veces en las patas o en el cuerpo. No son más de cuatro zonas alopécicas (un número superior a cuatro, se considera ya una sarna generalizada).
Sin embargo, en la sarna demodécica generalizada, el perro se ve afectado en varias partes del cuerpo, con caída del pelo, caspa, infecciones, mal olor etc. Existen distintas formas de presentarse la enfermedad, a veces, hay múltiples zonas con caída de pelo, en ocasiones hay infección secundaria con pústulas, furúnculos, exudado, picazón y mal olor.
Dentro de la generalizada aún podemos distinguir la que afecta a animales menores de 2 años y que denominamos juvenil, y la adulta, que como su nombre indica afecta a animales mayores. Y esta distinción es importante puesto que la adulta, generalmente es fruto de la bajada de defensas de la que hablábamos anteriormente y sería conveniente buscar una causa que la provocara como enfermedades crónicas, cáncer, tratamiento prolongados con corticoides, etc. Sin embargo la juvenil se ha visto que se producen aquellos animales jóvenes que genéticamente carecen de la capacidad de controlar la proliferación de este ácaro en su piel. Por eso se ha llegado a decir que era una enfermedad hereditaria. Sin embargo, lo que se hereda es la falta en el sistema inmune que controla el desarrollo del ácaro y por eso, miembros de la misma familia que no conviven juntos pueden padecer la enfermedad (recordemos que el ácaro pasa siempre de la madre al cachorro que con un sistema inmune no defectuoso no desarrolla la enfermedad). Cuando se observa este hecho sería recomendable que no tuvieran descendencia puesto que esta es la única manera de luchar contra la sarna demodécica juvenil. De hecho, en parte de Europa y Estados Unidos, es obligatorio esterilizar a las perras que sufren de sarna demodécica.
Cuando las lesiones se localizan en las patas, pudiendo afectar los espacios interdigitales, la zona plantar o cualquier parte de la piel que cubre las patas, la sarna demodécica se denomina pododemodicosis. Generalmente la infección que se produce en la zona es muy profunda y el animal manifiesta dolor al caminar. Quizá sea la forma de sarna más grave y difícil de tratar.
Y por último nos encontramos el ácaro otodectes, con un tamaño algo mayor que los otros y viven en la oreja del animal. Son muy frecuentes en gatos y se alimentan de sangre, cera y de las secreciones producidas por la inflamación que provocan, tanto de la piel (dermatitis) como del oído (otitis). El picor que provocan hace que el animal se sacuda tanto que se cause lesiones y hematomas por traumatismos
Para terminar resumiremos las medidas que debemos tomar ante un caso de sarna. En primer lugar y ante los primeros síntomas se debe establecer un tratamiento inmediato que evite que se propague la enfermedad al resto de animales. El veterinario valorará el tipo de tratamiento que se usará y la duración del mismo, según el tipo de sarna, de la respuesta al tratamiento y del estado de salud del animal
El tratamiento que se aplique debe ir enfocado a conseguir dos objetivos. Por una lado, que el producto antiparasitario que se aplique elimine el ácaro, y por otro que se favorezca la regeneración de la piel lesionada. El animal al que se le detecte la sarna ha de ser aislado para evitar el contagio del resto, y es importante aplicar productos acaricidas en el hábitat del animal infectado.

viernes, 17 de abril de 2009

Filariosis (Gusano del Corazón)

En artículos anteriores nos hicimos eco en este blog de una enfermedad de gran importancia que causa un número muy importante de bajas al año entre la población canina. Hablamos de la leishmaniosis y veíamos que al no existir una vacuna eficaz que la previniera, solo nos valíamos de un tratamiento costoso, complejo y en muchos casos ineficaz.
Para distinguir esta patología con otra no menos importante denominada filariosis, sobre todo en esta época primaveral que comenzamos, y que a veces lleva a error al propietario de perros y rehalas, vamos a dedicar esta sección a aclarar los aspectos básicos de esta enfermedad y destacar las diferencias que existen con la leishmaniosis, que como se verá son muchas.
En primer lugar, el error más importante que se produce entre ambas enfermedades es su nombre común. Mientras la leishmaniosis solo es conocida por este, la filariosis es la denominada enfermedad del gusano del corazón. Esto es debido como veremos más adelante a que este órgano es el destino final del parásito responsable de la enfermedad.
Podemos definirla como un grave proceso parasitario causado por un verme redondo, de gran tamaño, ya que en ocasiones alcanza los 25 ó 30 centímetros y cuyas crías, llamadas microfilarias, son trasladadas de un hospedador a otro por la picadura de un mosquito. Su destino es el lado derecho del corazón y los vasos pulmonares, aunque en su ciclo pueden causar lesiones en las arterias y los pulmones, incluso lesiones secundarias en riñón e hígado. Se alimentan de nutrientes que obtienen desde la circulación sanguínea del perro. Como vemos, en el agente causal radica la primera gran diferencia con la leishmaniosis y de su ciclo biológico y órganos que invaden surgen el resto que las harán enfermedades totalmente distintas.
Esta enfermedad se encuentra en cualquier zona templada y cálida del mundo, aunque bien es verdad que se está expandiendo a zonas con climas algo más extremos por la adaptación que está experimentando el parásito. Los mosquitos transmisores, a diferencia del flebótomo que transmitía la leishmaniosis, necesita de zonas encharcadas donde se desarrollan sus larvas. Por esto es más frecuente encontrar la enfermedad en zonas con ríos, áreas con abundante vegetación, cultivos de regadío, etc. En España, las zonas de mayor prevalencia son el sur de la península y las Islas Canarias. Pero es en este número cuando hemos querido abordar la filariosis porque es ésta la época de mayor riesgo de contraer la enfermedad. De hecho, el mosquito, a parte del medio húmedo para el desarrollo de las larvas, requiere temperaturas medias superiores a los 14ºC para completar su ciclo biológico. La intensidad de la luz y el viento influyen en el tamaño de las poblaciones de mosquitos por lo que condicionan la incidencia de la filariosis. El desarrollo se inhibe a temperaturas inferiores a los 12°C


Cuando un mosquito pica a un animal infectado absorbe junto a la sangre que succiona las “crías” del parásito que llamamos microfilarias y éstas atraviesan a su aparato digestivo para acabar situándose en la zona del aparato chupador del mosquito, a la espera de que éste pique a otro perro y se puedan introducir en él. Tras conseguirlo maduran en el interior del perro hasta llegar a su destino final que es el corazón y las grandes venas pulmonares donde se reproducen y excretan más microfialrias a la sangre. Tienen tal poder de invasión las larvas en el interior del perro que se ha detectado la transmisión de las madres preñadas a los fetos al traspasar el parásito la placenta.
Sólo el perro y algún cánido más como el zorro o el lobo son hospedadores definitivos del parásito. El hombre puede ser hospedador accidental, lo que significa que no se desarrolla el parásito dentro de él y por tanto no podemos hablar de zoonosis, es decir, de enfermedad transmisible al hombre desde los animales. Como vemos esta es una enfermedad importante en núcleos zoológicos como rehalas ya que un solo perro puede llegar a ser fácilmente la fuente de infección para la totalidad de la zona.
La sintomatología es consecuencia de la distribución y asentamiento de los parásitos en el organismo del perro. En primer lugar, al obstruirse las venas de salida del corazón se observará hipertensión pulmonar que provocará tos, disnea o dificultad respiratoria, y una menor tolerancia al ejercicio, cansándose con mínimos esfuerzos y presenta apatía general. Según se agrava la enfermedad aparecen síncopes y pérdida de peso, aún con buen apetito. La epístaxis, o hemorragias nasales, pueden presentarse en perros con enfermedad arterial pulmonar grave y embolias. Por desgracia, la enfermedad de gusano del corazón ocasiona muchas de sus lesiones antes de que aparezcan síntomas clínicos. Cuando los síntomas llegan a ser evidentes, la enfermedad suele estar ya muy avanzada y el daño a los órganos internos puede ser irreversible.
El tratamiento es algo complejo pero suele ser favorable. Varía en función de la gravedad del proceso, desde la mera aplicación de un fármaco que elimine los vermes y las microfilarias, con reposo posterior para evitar daños pulmonares por obstrucciones de gusanos muertos, hasta la extracción quirúrgica de los gusanos adultos con unas pinzas especiales introducidas a través de la yugular. También se aplicará un tratamiento sintomático en función de la presencia de hipertensión pulmonar, neumonías, tromboembolias, etc.
Pero la buena noticia en la enfermedad de la filariosis es que, a diferencia de lo que veíamos en la leishmaniosis, donde la única prevención que podíamos aplicar era el uso de collares con sustancias repelentes de mosquitos, si tenemos un tratamiento preventivo sencillo, eficaz y económico para atajar drásticamente la infección de esta enfermedad en nuestros animales. Este tratamiento se debe realizar desde el comienzo de la época de vuelo de los mosquitos hasta 1-2 meses después de su desaparición. Es decir que en este momento en que estamos debe comenzarse, ya que a finales de marzo o principios de abril ya vuelan mosquitos en nuestra zona, y se debe retirar el tratamiento en octubre o noviembre. La ivermectina es uno de los fármacos de elección después de caer en desuso la dietilcarbamacina que producía riesgo de shock anafiláctico. Basta con dar al animal un comprimido cada mes durante el periodo de riesgo. En España está registrada para utilización en la prevención de la dirofilariosis con el nombre de Cardotek y en asociación con el pamoato de pirantel que es un antiparasitario interno, como Cardotek-Plus. Existen ya otros derivados eficaces de la ivermectina como la melbemicina, la selamectina o la moxidectina. Cada uno tiene una forma de aplicación y previene además de otros parásitos, tanto internos, (áscaris), como externos, (pulgas). Todos se administran una vez al mes, ya que actúan sobre las larvas que introducen los mosquitos debajo de la piel y que permanece allí durante esos 30 días que es justo la forma de aplicación del preventivo


Sólo hay un requisito que es fundamental antes de la aplicación de este tratamiento preventivo, y es el diagnóstico previo de la existencia de la enfermedad. Esto es debido a que la aplicación de este tratamiento en caso de que el animal estuviese parasitado con el gusano del corazón provocaría la muerte del parásito provocando complicaciones tromboembólicas que podrían causar síncopes y la muerte del animal.

domingo, 29 de marzo de 2009

LEY DE PERROS POTENCIALMENTE PELIGROSOS




En este artículo vamos a tratar una polémica ley que desde hace unos años está en vigor en nuestro país y que nos afecta a todos los amantes de los perros, en especial de las razas grandes. Es la ley de perros potencialmente peligrosos. Hace una década se creó una gran alarma social por la muerte de varias personas, entre ellas niños, al ser atacados por perros. Para apaciguarla el gobierno de la época se vio abocado a gestar una ley que fue creada en un ambiente de premura que la hizo injusta para algunos animales y totalmente desajusta a la realidad social, y que hoy día sigue vigente.
Vamos a desgranar los aspectos más importantes de la misma. En primer lugar define a un animal potencialmente peligroso como todo el que, perteneciendo a la fauna salvaje, siendo utilizado como animal doméstico, o de compañía, con independencia de su agresividad, pertenece a especies o razas que tengan capacidad de causar la muerte o lesiones a las personas o a otros animales y daños a las cosas y los animales domésticos o de compañía que reglamentariamente se determinen, en particular, los pertenecientes a la especie canina, incluidos dentro de una tipología racial, que por su carácter agresivo, tamaño o potencia de mandíbula tengan capacidad de causar la muerte o lesiones a las personas o a otros animales y daños a las cosas.
En segundo lugar obliga a quien quiera ser poseedor de este tipo de animales a obtener una licencia, para lo que deberá ser mayor de edad, no haber cometido una serie de delitos que se especifican, un certificado de aptitud psicológica y la formalización de un seguro de responsabilidad civil. Después de determinar los factores que afectan a su comercio, determina las obligaciones de los propietarios, criadores y tenedores, siendo la primera, la identificación del animal. Obliga a cada municipio disponer de un registro de animales potencialmente peligrosos, pero es obligación del propietario ir al Ayuntamiento correspondiente a inscribirlo quince días después de la obtención de la licencia como máximo. A su vez existirá un registro autonómico centralizado. En los registros constará cada incidencia que provoque ese animal y su situación sanitaria con su correspondiente certificado.
También regula el adiestramiento canino, prohibiendo específicamente su entrenamiento para acrecentar y reforzar su agresividad para las peleas. Además el adiestramiento deberá realizarse por profesionales en posesión de un certificado de capacitación y deberán notificar cada entrenamiento que realicen de un perro potencialmente peligroso.
Un tema que aborda y que es bastante polémico es la esterilización. Había sectores que defendían esta práctica en animales pertenecientes a determinadas razas, como ya se defendía en algunos países europeos con leyes similares. Sin embargo y aplicando el sentido común la ley sólo obliga a realizar la esterilización de un animal cuando una autoridad administrativa o judicial lo determine. En el resto de casos será siempre voluntaria y bajo supervisión veterinaria. Se regula del mismo modo las adecuadas condiciones higiosanitarias de los animales y la garantía por parte de sus propietarios de garantizar la óptima convivencia de estos animales con los seres humanos y se eviten molestias a la población
Cuando las circunstancias así lo aconsejen, podrán establecerse excepciones al cumplimiento de determinadas obligaciones de los propietarios en casos de organismos públicos o privados que utilicen estos animales con una función social, explotaciones agrarias que utilicen perros de guardia, defensa y manejo de ganado, así como actividades de carácter cinegético, sin que los mismos puedan dedicarse, en ningún caso, a actividades ilícitas. Pruebas de trabajo y deportivas con fines a la selección de los ejemplares que participan en las mismas y que estén autorizadas y supervisadas por la autoridad competente, con exclusión de los ejercicios para peleas y ataque, según lo dispuesto en esta Ley.
Como muchas leyes, describe las sanciones aplicables en caso de infracción. De este modo, tendrán la consideración de infracciones administrativas muy graves las siguientes:
Abandonar un animal potencialmente peligroso, de cualquier especie y cualquier perro, entendiéndose por animal abandonado, tanto aquel que vaya preceptivamente identificado, como los que no lleven ninguna identificación sobre su origen o propietario, siempre que no vayan acompañados de persona alguna.
Tener perros o animales potencialmente peligrosos sin licencia.
Vender o transmitir por cualquier título un perro o animal potencialmente peligroso a quien carezca de licencia.
Adiestrar animales para activar su agresividad o para finalidades prohibidas.
Adiestrar animales potencialmente peligrosos por quien carezca del certificado de capacitación.
La organización o celebración de concursos, ejercicios, exhibiciones o espectáculos de animales potencialmente peligrosos, o su participación en ellos, destinados a demostrar la agresividad de los animales.
Asimismo, tendrán la consideración de infracciones administrativas graves las siguientes:
Dejar suelto un animal potencialmente peligroso o no haber adoptado las medidas necesarias para evitar su escapada o extravío.
Incumplir la obligación de identificar el animal.
Omitir la inscripción en el Registro.
Hallarse el perro potencialmente peligroso en lugares públicos sin bozal o no sujeto con cadena.
La negativa o resistencia a suministrar datos o facilitar la información requerida por las autoridades competentes o sus agentes, en orden al cumplimiento de funciones establecidas en la Ley, así como el suministro de información inexacta o de documentación falsa.
El resto de infracciones se consideran leves.
Como vemos, para la presencia y circulación en espacios públicos de los perros potencialmente peligrosos, será obligatoria la utilización de correa o cadena de menos de dos metros de longitud, así como un bozal homologado y adecuado para su raza. Es decir, que actitudes que a diario vemos en la vía pública y que consideramos como normales son, según esta ley, infracciones graves.
Para desarrollar esta ley fue publicado un Real Decreto que tenía los siguientes fines: Por un lado, determinar los animales potencialmente peligrosos pertenecientes a la fauna doméstica de la especie canina. Por otro, establecer los requisitos mínimos necesarios para obtener las licencias administrativas que habilitan a sus titulares para la tenencia de animales potencialmente peligrosos y también, fijar las medidas mínimas de seguridad exigibles para su tenencia.
El primer punto es el más polémico puesto que publica en un anexo una serie de razas que por el mero hecho de pertenecer a ellas, un perro es automáticamente considerado potencialmente peligroso. Estas razas son las siguientes: Pit Bull Terrier., Staffordshire Bull Terrier, American StaffodshireTerrier, Rottweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu y Akita Inu. Pero no acaba aquí la cuestión ya que a continuación cataloga como tales a todos aquellos animales que tengan todas o la mayoría de las características siguientes:
Fuerte musculatura, aspecto poderoso, robusto, configuración atlética, agilidad, vigor y resistencia.
Marcado carácter y gran valor.
Pelo corto.
Perímetro torácico comprendido entre 60 y 80 centímetros, altura a la cruz entre 50 y 70 centímetros y peso superior a 20 kg.
Cabeza voluminosa, cuboide, robusta, con cráneo ancho y grande y mejillas musculosas y abombadas. Mandíbulas grandes y fuertes, boca robusta, ancha y profunda.
Cuello ancho, musculoso y corto.
Pecho macizo, ancho, grande, profundo, costillas arqueadas y lomo musculado y corto.
Extremidades anteriores paralelas, rectas y robustas y extremidades posteriores muy musculosas, con patas relativamente largas formando un ángulo moderado.
Es decir que todas las razas de tamaño grande cumplen varias de estas características incluyendo en el grupo de perros potencialmente peligrosos razas tan nobles como el labrador, el bóxer, el gran danés, etc.
El Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona impugnó este Real Decreto por considerar que la peligrosidad no viene dada por la raza sino por la educación recibida por el animal . Alegaba que un perro no es potencialmente peligroso por pertenecer a una raza, sino por la educación concreta que le hayan proporcionado sus propietarios o poseedores, junto con las circunstancias en que vive y ha crecido". De este modo, rechazó las características que describe el texto legal para establecer cuándo un perro es peligroso, al afirmar que éstas "carecen de rigor científico". "Un perro no es peligroso por tener el pelo corto, mucho valor o el cuello ancho", explica el recurso de esta corporación. Los animales potencialmente peligrosos pueden "poseer esa condición por una modificación de su conducta a causa del adiestramiento recibido y a las condiciones ambientales y de manejo a que son sometidos por parte de sus propietarios y criadores"
Para crear una correcta legislación sobre este tema, en primer lugar se hace imprescindible la estrecha colaboración de profesionales para la redacción de la misma. Una de las denuncias del colegio de veterinarios de Barcelona en su recurso era que no se había solicitado la colaboración de este sector profesional. Después se hace imprescindible que exista previamente una ley básica a nivel nacional de Protección animal que enfatice la protección de los animales en un grado efectivo y real, tal como el control de la proliferación de abandonos y maltratos hacia los mismos; lo cual redundara en lograr perros sociabilizados y pacíficos. El 98% de los ataques de perros se producen por culpa y responsabilidad de sus propios dueños. Entre octubre de 1991 y junio de 2005 fallecieron 21 personas a causa de ataque de perros. Si este dato se analizara caso por caso habría que descartar algunos de ellos como ataques, como por ejemplo cuando en noviembre de 2001 un señor que paseaba con su perro sufre una caída y muere por las heridas que le provoca éste al intentar socorrerlo. Pero lo más flagrante es que la mayoría de las muertes se producen por animales que de ningún modo cumplirían las condiciones básicas que se promulgarían en esa hipotética ley de protección animal, ya que se trata de animales asilvestrados, consecuencia directa del abandono, animales agresivos que viven gran parte de su vida atados con cadenas, y por supuesto perros incitados desde cachorros en técnicas de adiestramiento para ataque y defensa. Esta ley de protección animal, tan necesaria como olvidada por las autoridades ha sido incluida en programas electorales que hacen que la sensibilidad de la sociedad hacia los animales infle sus resultados electorales y una vez ganadas las elecciones se pongan excusas como que son competencias autonómicas y por ello no se puede conjugar en una ley a nivel nacional. Pero si esto es así, ¿por qué ha sido posible la creación de esta ley que hoy nos ocupa y que está tan mal creada que tiende a no investigar el origen de estos supuestos “comportamientos agresivos”, sancionando, estigmatizando y gravando tanto a perros como a sus dueños responsables? Estas medidas coercitivas y estigmatizadoras a ciertos perros y ciertas razas solo demuestran el profundo desconocimiento que en la materia manifiestan nuestros legisladores.
En definitiva y como resumen a esta ley podemos sintetizarla con 2 preguntas. En primer lugar, ¿Qué condiciones o requisitos debemos reunir para poseer perros potencialmente peligrosos?
Se necesita obtener una LICENCIA ADMINISTRATIVA, otorgada por la autoridad municipal o estatal, cumpliendo obligatoriamente los siguientes requisitos:
Ser mayor de edad para lo que es necesario presentar el D.N.I.
No presentar antecedentes penales con respecto a algunos supuestos como delitos contra la propiedad, la moral, la libertad sexual, homicidio...Para demostrarlo se debe ajuntar un certificado de penales que se obtiene en el Registro de Antecedentes Penales, y una declaración jurada de no haber sido sancionado por esta ley
Disponer de capacidad física y psicológica para poseer uno de estos animales. La certificación la obtendremos en cualquier centro de reconocimientos médicos como por ejemplo los centros para la renovación del carné de conducir o permiso de armas
Acreditación de haber suscrito un seguro de RESPONSABILIDAD CIVIL por daños a terceros por valor de 120.000 €
Una vez obtenidos todos estos permisos el Ayuntamiento nos concederá la LICENCIA PARA TENER PERROS POTENCIALMENTE PELIGROSOS que deberá renovarse cada 5 años. Deberemos inscribir los perros potencialmente peligrosos en un registro creado a tal efecto "El registro municipal de perros potencialmente peligrosos", que nos dará una certificación acreditativa de que está inscrito en el mismo. Para inscribirlo debe llevar microchip de identificación, y un certificado veterinario demostrando que está en perfecto estado de salud, debiendo anualmente renovar este certificado (puede hacerse en la clínica veterinaria).
Y en segundo lugar, ¿qué medidas de seguridad debemos tener si poseemos perros potencialmente peligrosos?
1.- Deberemos llevar en lugares públicos la copia de la licencia administrativa y de la inscripción en el registro de perros potencialmente peligrosos.
2.- Será obligatorio el uso del bozal, en lugares públicos. Así como el uso de correa o cadena de menos de 2 metros no extensible y no pudiéndose llevar más de un perro de este tipo por persona.
3.- Los animales potencialmente peligrosos que se encuentren en parcelas, chalets, terrazas, patios o similares deberán estar atados a no ser que se posean las pertinentes medidas de seguridad en cuanto a altura, cerramiento y superficie para proteger a las personas o animales que se acerquen.
4.- Los criadores de estos animales deberán en todo momento disponer de las condiciones necesarias de seguridad para mantener estos animales.
5.- La sustracción o perdida de un perro potencialmente peligrosos debe notificarse por parte del titular al responsable del registro municipal de perros potencialmente peligrosos en las 48 horas posteriores a que se tenga conocimiento de estos hechos.
Como vemos, ni siquiera existe un control real de lo planteado en la Ley, ya que las instituciones vinculadas no poseen el personal, la prestancia, dedicación o simplemente el criterio técnico para asumir dichas responsabilidades.

lunes, 23 de marzo de 2009

LEISHMANIOSIS CANINA






La leishmaniosis es una enfermedad propia de climas cálidos que se transmite a través la picadura de un mosquito. Este factor determina que a muchos de nuestros clientes les cree confusión con otra enfermedad transmitida del mismo modo, la llamada filariosis o más conocida como el “gusano del corazón”. Sin embargo ésta desarrolla una sintomatología más concreta, con afecciones principalmente cardíacas. Y sobre todo es fácil de prevenir con un simple comprimido de un fármaco denominado ivermectina. Sin embargo la leishmaniosis, como veremos a continuación, es mucho más compleja.
Afecta tanto a machos como a hembras y no tiene mayor incidencia en unas especies que en otras. En algún estudio se ha detectado una mayor prevalencia en ciertas razas de perros de caza o razas de mayor tamaño, pero se ha llegado a la conclusión de que se debe a que son razas más expuestas al insecto vector que otras que habitan en un ambiente más doméstico y suelen ser razas de menor tamaño. Un factor que sí parece decisivo es la edad ya que en los estudios realizados si se observa que aumenta la prevalencia de la enfermedad hasta llegar al máximo a los 2 ó 3 años y luego va disminuyendo según avanza la edad, aunque a los 7 u 8 años vuelve a aumentar la incidencia de la enfermedad. Por eso estas dos etapas de la vida de un perro son las más susceptibles para que contraiga la leishmaniosis. El agente que provoca la enfermedad no es un parásito como en el caso de la filariosis que está provocada por un gusano y muy fácil de atacar farmacológicamente. Y tampoco es una bacteria por lo que no se puede combatir con antibióticos. Se trata de un protozoo que es un microorganismo unicelular mucho más complejo que las bacterias y más difíciles de combatir. De hecho, enfermedades tan graves como la malaria o la enfermedad del sueño están producidas por protozoos. Es transmitida por un mosquito llamado flebótomo, comúnmente conocido como “beatillas”, mucho más pequeño que los mosquitos que vemos normalmente durante las épocas estivales. No es nada fácil verlo, y tampoco oírlo, dado que no hace el típico zumbido al volar. Solamente pican las hembras, que necesitan sangre para desarrollar los huevos. Los machos se alimentan de azúcares y plantas. A diferencia de lo que se suele cree no hay más flebótomos en zonas acuáticas ya que no se reproduce en charcas o aguas estancadas sino en materia orgánica almacenada.
Cuando ese mosquito introduce su aparato chupador en un capilar de la piel del perro al que está picando el parásito se introduce en el mismo, pero sólo si antes había picado a otro perro infectado, ya que de lo contrario el mosquito no está infectado y no transmite la enfermedad. El parásito se transforma en el interior del mosquito en el que permanece entre 4 y 25 días. Es muy importante dejar claro que esta enfermedad no se transmite por contacto directo, secreciones (saliva, etc), heridas, orina ni heces.

Una vez introducido en la sangre a través de la probóscide del mosquito, la forma de diseminación de la enfermedad es por vía linfohematógena, es decir, a través del sistema linfático y del torrente circulatorio. Por eso es capaz de llegar a todos los órganos y tejidos lo que conlleva la enorme variedad de sintomatología que puede desarrollar esta enfermedad
El éxito o fracaso de la diseminación de la enfermedad con sintomatología clínica depende principalmente del sistema inmune del animal infectado, que si es potente puede eliminar por sí mismo al parásito o controlarlo en el interior de su organismo impidiendo la manifestación de los síntomas. Cuando el sistema inmune no es capaz de controlarlo comienza la diseminación por los órganos como piel o uñas, sangre, ojos, músculos, riñones, hígado, etc. De estas localizaciones dependen los síntomas clínicos que pueden ser dermatitis, piel seca, caspa, ulceraciones en la piel de difícil cicatrización, crecimiento excesivo de las uñas, apatía, debilidad, adelgazamiento progresivo, atrofias musculares, pérdida de pelo en zonas concretas como alrededor de los ojos (por lo que también se conoce a este síntoma la “cara de payaso” de la leishmaniosis por el aspecto que da al animal este tipo de alopecias), conjuntivitis, hemorragias nasales asociadas con la inflamación y ulceración de la mucosa nasal, alteraciones renales y hepáticas, etc.
El diagnóstico es bastante eficaz usando los medios adecuados. La sintomatología no es suficiente para su diagnóstico debido a su variedad como hemos visto y por su similitud a otras patologías como diversas dermatitis, hongos, ácaros, foliculitis bacteriana, etc. Aunque el conjunto de síntomas dan una idea bastante clara de la existencia de la enfermedad hay que confirmarla mediante pruebas laboratoriales, algunas de ellas de gran fiabilidad. También se pueden realizar métodos parasitológicos para detección del protozoo
El tratamiento de la leishmaniasis canina es difícil. Los fármacos usados son caros y todos requieren regímenes de varias dosis, lo que supone numerosas molestias tanto para los dueños como para el paciente. Consisten en comprimidos de alopurinol, así como en compuestos antimoniales (glucantime), que se aplican según prescripción del veterinario, que adaptará el tratamiento a las necesidades de cada caso concreto. El problema de estos fármacos es que presentan efectos secundarios adversos de consideración. Se deben hacer controles periódicos 2 o 3 veces al año, para ver la evolución de la enfermedad y detectar posibles recaídas, en cuyo caso se tiene que repetir el tratamiento. Recientemente ha aparecido en el mercado un nuevo fármaco que reduce enormemente los efectos secundarios.

No hay cura parasitológica para la enfermedad, sólo podemos resolver los síntomas clínicos. Es decir que tras el tratamiento el animal mejorará ostensiblemente pero con el tiempo aparece de nuevo (de hecho hay países que incluso no permiten el tratamiento de la enfermedad obligando al sacrificio del animal), aunque también hay que señalar que puede tardar muchos años en volver a aparecer si la respuesta al tratamiento ha sido positiva.
También es importante determinar la condición del paciente, puesto que ésta es la que nos permitirá considerar si las probabilidades de éxito del tratamiento son cuanto menos razonables. Además el tratamiento tiene más éxito si se inicia en las primeras fases de la enfermedad, de ahí la importancia de los controles serológicos periódicos, o al menos, acudir al veterinario ante las primeras sospecha de aparición de la enfermedad.

Con respecto a la prevención de la leishmaniosis hay que destacar en primer lugar que aunque se está investigando, aún no existe una vacuna eficaz contra ella por lo que las medidas preventivas que apliquemos son las únicas armas con las que contamos para prevenir la enfermedad. El mosquito vive en primavera y verano, e incluso en otoño si éste es cálido, siendo especialmente activo en el crepúsculo y al amanecer, y durante la noche. Por lo tanto, se recomienda no sacar al animal a la intemperie durante esos momentos y que duerma en el interior; además de aplicar durante esas épocas productos repelentes e insecticidas con la frecuencia y las dosis que recomiende el veterinario
Una forma bastante efectiva de control, donde los perros se saben reservorios, es prevenir la picadura de los flebotomos colocando a los perros collares impregnados con sustancias insecticidas que se liberan de forma prolongada. También comienzan a salir al mercado otros antiparasitasrios externos en forma de pipetas que contienen repelentes del flebótomo. Éste combinado con un buen programa público debería ser un método altamente efectivo.
Si un perro no recibe ninguna protección, el riesgo de contraer la leishmanisois varía entre un 3% y un 18%. El riesgo siempre aumenta si el animal permanece más en zonas rurales y periurbanas, en zonas más cálidas y si permanece en el exterior en los momentos de máxima actividad del vector, es decir al anochecer y al amanecer.


Igualmente es aconsejable que cada año en otoño-invierno se realice al animal una prueba específica para la detección de esta enfermedad, ya que el tratamiento es más efectivo si se diagnostica pronto

Una pregunta recurrente en los propietarios de un animal con leishmaniosis es si existe riesgo de contagio a las personas que conviven con él. Pues bien, aunque la leishmaniosis es una zoonosis, es decir, que está dentro del grupo de enfermedades transmisibles al hombre podríamos decir que el riesgo de contagio ya existe por el hecho de vivir en una zona endémica de Leishmaniosis, o sea una zona donde la enfermedad es de aparición frecuente todos los años. Por lo que recalcamos que no hay mayor riesgo al vivir con un perro enfermo, incluso estando en contacto con su sangre a través de una herida o de pincharnos con una aguja con su sangre, porque recordemos que se necesita que el parásito que está en esa sangre, permanezca y madure de 4 a 25 días en el mosquito para así adquirir capacidad infestante. De hecho, ni siquiera se transmite a través del útero, ni por la leche, así que los cachorros de una perra enferma nacerán sanos. De todas formas se desaconseja la reproducción en los animales enfermos, ya que el gasto orgánico y el stress de una gestación y lactación normalmente llevan a un empeoramiento del estado de la perra y a la aparición de nuevas lesiones y síntomas. La leishmaniosis es una enfermedad propia de climas cálidos que se transmite a través la picadura de un mosquito. Este factor determina que a muchos de nuestros clientes les cree confusión con otra enfermedad transmitida del mismo modo, la llamada filariosis o más conocida como el “gusano del corazón”. Sin embargo ésta desarrolla una sintomatología más concreta, con afecciones principalmente cardíacas. Y sobre todo es fácil de prevenir con un simple comprimido de un fármaco denominado ivermectina. Sin embargo la leishmaniosis, como veremos a continuación, es mucho más compleja.
Afecta tanto a machos como a hembras y no tiene mayor incidencia en unas especies que en otras. En algún estudio se ha detectado una mayor prevalencia en ciertas razas de perros de caza o razas de mayor tamaño, pero se ha llegado a la conclusión de que se debe a que son razas más expuestas al insecto vector que otras que habitan en un ambiente más doméstico y suelen ser razas de menor tamaño. Un factor que sí parece decisivo es la edad ya que en los estudios realizados si se observa que aumenta la prevalencia de la enfermedad hasta llegar al máximo a los 2 ó 3 años y luego va disminuyendo según avanza la edad, aunque a los 7 u 8 años vuelve a aumentar la incidencia de la enfermedad. Por eso estas dos etapas de la vida de un perro son las más susceptibles para que contraiga la leishmaniosis. El agente que provoca la enfermedad no es un parásito como en el caso de la filariosis que está provocada por un gusano y muy fácil de atacar farmacológicamente. Y tampoco es una bacteria por lo que no se puede combatir con antibióticos. Se trata de un protozoo que es un microorganismo unicelular mucho más complejo que las bacterias y más difíciles de combatir. De hecho, enfermedades tan graves como la malaria o la enfermedad del sueño están producidas por protozoos. Es transmitida por un mosquito llamado flebótomo, comúnmente conocido como “beatillas”, mucho más pequeño que los mosquitos que vemos normalmente durante las épocas estivales. No es nada fácil verlo, y tampoco oírlo, dado que no hace el típico zumbido al volar. Solamente pican las hembras, que necesitan sangre para desarrollar los huevos. Los machos se alimentan de azúcares y plantas. A diferencia de lo que se suele cree no hay más flebótomos en zonas acuáticas ya que no se reproduce en charcas o aguas estancadas sino en materia orgánica almacenada.
Cuando ese mosquito introduce su aparato chupador en un capilar de la piel del perro al que está picando el parásito se introduce en el mismo, pero sólo si antes había picado a otro perro infectado, ya que de lo contrario el mosquito no está infectado y no transmite la enfermedad. El parásito se transforma en el interior del mosquito en el que permanece entre 4 y 25 días. Es muy importante dejar claro que esta enfermedad no se transmite por contacto directo, secreciones (saliva, etc), heridas, orina ni heces.

Una vez introducido en la sangre a través de la probóscide del mosquito, la forma de diseminación de la enfermedad es por vía linfohematógena, es decir, a través del sistema linfático y del torrente circulatorio. Por eso es capaz de llegar a todos los órganos y tejidos lo que conlleva la enorme variedad de sintomatología que puede desarrollar esta enfermedad
El éxito o fracaso de la diseminación de la enfermedad con sintomatología clínica depende principalmente del sistema inmune del animal infectado, que si es potente puede eliminar por sí mismo al parásito o controlarlo en el interior de su organismo impidiendo la manifestación de los síntomas. Cuando el sistema inmune no es capaz de controlarlo comienza la diseminación por los órganos como piel o uñas, sangre, ojos, músculos, riñones, hígado, etc. De estas localizaciones dependen los síntomas clínicos que pueden ser dermatitis, piel seca, caspa, ulceraciones en la piel de difícil cicatrización, crecimiento excesivo de las uñas, apatía, debilidad, adelgazamiento progresivo, atrofias musculares, pérdida de pelo en zonas concretas como alrededor de los ojos (por lo que también se conoce a este síntoma la “cara de payaso” de la leishmaniosis por el aspecto que da al animal este tipo de alopecias), conjuntivitis, hemorragias nasales asociadas con la inflamación y ulceración de la mucosa nasal, alteraciones renales y hepáticas, etc.
El diagnóstico es bastante eficaz usando los medios adecuados. La sintomatología no es suficiente para su diagnóstico debido a su variedad como hemos visto y por su similitud a otras patologías como diversas dermatitis, hongos, ácaros, foliculitis bacteriana, etc. Aunque el conjunto de síntomas dan una idea bastante clara de la existencia de la enfermedad hay que confirmarla mediante pruebas laboratoriales, algunas de ellas de gran fiabilidad. También se pueden realizar métodos parasitológicos para detección del protozoo
El tratamiento de la leishmaniasis canina es difícil. Los fármacos usados son caros y todos requieren regímenes de varias dosis, lo que supone numerosas molestias tanto para los dueños como para el paciente. Consisten en comprimidos de alopurinol, así como en compuestos antimoniales (glucantime), que se aplican según prescripción del veterinario, que adaptará el tratamiento a las necesidades de cada caso concreto. El problema de estos fármacos es que presentan efectos secundarios adversos de consideración. Se deben hacer controles periódicos 2 o 3 veces al año, para ver la evolución de la enfermedad y detectar posibles recaídas, en cuyo caso se tiene que repetir el tratamiento. Recientemente ha aparecido en el mercado un nuevo fármaco que reduce enormemente los efectos secundarios.
No hay cura parasitológica para la enfermedad, sólo podemos resolver los síntomas clínicos. Es decir que tras el tratamiento el animal mejorará ostensiblemente pero con el tiempo aparece de nuevo (de hecho hay países que incluso no permiten el tratamiento de la enfermedad obligando al sacrificio del animal), aunque también hay que señalar que puede tardar muchos años en volver a aparecer si la respuesta al tratamiento ha sido positiva.
También es importante determinar la condición del paciente, puesto que ésta es la que nos permitirá considerar si las probabilidades de éxito del tratamiento son cuanto menos razonables. Además el tratamiento tiene más éxito si se inicia en las primeras fases de la enfermedad, de ahí la importancia de los controles serológicos periódicos, o al menos, acudir al veterinario ante las primeras sospecha de aparición de la enfermedad.

Con respecto a la prevención de la leishmaniosis hay que destacar en primer lugar que aunque se está investigando, aún no existe una vacuna eficaz contra ella por lo que las medidas preventivas que apliquemos son las únicas armas con las que contamos para prevenir la enfermedad. El mosquito vive en primavera y verano, e incluso en otoño si éste es cálido, siendo especialmente activo en el crepúsculo y al amanecer, y durante la noche. Por lo tanto, se recomienda no sacar al animal a la intemperie durante esos momentos y que duerma en el interior; además de aplicar durante esas épocas productos repelentes e insecticidas con la frecuencia y las dosis que recomiende el veterinario
Una forma bastante efectiva de control, donde los perros se saben reservorios, es prevenir la picadura de los flebotomos colocando a los perros collares impregnados con sustancias insecticidas que se liberan de forma prolongada. También comienzan a salir al mercado otros antiparasitasrios externos en forma de pipetas que contienen repelentes del flebótomo. Éste combinado con un buen programa público debería ser un método altamente efectivo.
Si un perro no recibe ninguna protección, el riesgo de contraer la leishmanisois varía entre un 3% y un 18%. El riesgo siempre aumenta si el animal permanece más en zonas rurales y periurbanas, en zonas más cálidas y si permanece en el exterior en los momentos de máxima actividad del vector, es decir al anochecer y al amanecer.

Igualmente es aconsejable que cada año en otoño-invierno se realice al animal una prueba específica para la detección de esta enfermedad, ya que el tratamiento es más efectivo si se diagnostica pronto

Una pregunta recurrente en los propietarios de un animal con leishmaniosis es si existe riesgo de contagio a las personas que conviven con él. Pues bien, aunque la leishmaniosis es una zoonosis, es decir, que está dentro del grupo de enfermedades transmisibles al hombre podríamos decir que el riesgo de contagio ya existe por el hecho de vivir en una zona endémica de Leishmaniosis, o sea una zona donde la enfermedad es de aparición frecuente todos los años. Por lo que recalcamos que no hay mayor riesgo al vivir con un perro enfermo, incluso estando en contacto con su sangre a través de una herida o de pincharnos con una aguja con su sangre, porque recordemos que se necesita que el parásito que está en esa sangre, permanezca y madure de 4 a 25 días en el mosquito para así adquirir capacidad infestante. De hecho, ni siquiera se transmite a través del útero, ni por la leche, así que los cachorros de una perra enferma nacerán sanos. De todas formas se desaconseja la reproducción en los animales enfermos, ya que el gasto orgánico y el stress de una gestación y lactación normalmente llevan a un empeoramiento del estado de la perra y a la aparición de nuevas lesiones y síntomas.